Contaminación Radioeléctrica ¿es necesario medir? ¿cómo? ¿con qué?

La contaminación radioeléctrica es en nuestros días una creciente preocupación debido a la multiplicación de dispositivos que utilizan la emisión y/o recepción de ondas electromagnéticas como principio de funcionamiento, o bien que emiten este tipo de radiación, al funcionar.

Algunas de las fuentes emisoras más frecuentes son:

Pero también otros aparatos que no tienen como principio de funcionamiento la emisión electromagnética:

Existe una fuerte controversia en todo lo que tenga que ver con campos electromagnéticos y la salud, sobre todo debido a la proliferación de antenas de telefonía móvil, que se han multiplicado en los últimos años. No obstante, este tipo de emisión nos viene acompañado desde hace más de 100 años, con la invención de la radio, la televisión y la irrupción en nuestros hogares de todos los complementos electrónicos.

En estos casos simplemente es necesario medir e informar mediante una valoración objetiva del nivel de emisión radioeléctrica presente en las estancias o lugares, siguiendo los protocolos del Real Decreto 1066/2001, y aún otros que fueran necesarios. En el R.D.1066/2001, se establecen condiciones de protección del dominio público radioeléctrico, restricciones a las emisiones radioeléctricas y medidas de protección sanitaria frente a emisiones radioeléctricas. Este decreto incorpora la recomendación 1999/519/CE relativa a la protección del público en general.

Otros de los ambientes donde se hace a menudo necesario el control radioeléctrico, son las industrias y empresas, no solo por los habituales motivos de salubridad, si no muchas veces, por posibles interferencias y problemas generados en la instalación; y es aquí que como Servicios de Prevención Ajenos (SPA) buscamos respuesta a algunas  preguntas sobre como controlamos la exposición en el ámbito laboral,

¿Qué normativa es aplicable en los lugares de trabajo? ¿En qué casos es necesaria la medición? ¿Qué aparatos son fuentes de contaminación radioeléctrica? ¿Qué magnitud y alcance tienen las interferencias? ¿Conocemos la efectividad de las medidas de control?, ¿Qué consecuencias tienen sobre la salud? ¿Qué  equipo de medida es adecuado y/o necesario para la evaluación a la exposición a campos electromagnéticos?

Los hándicaps con que nos encontramos al afrontar este tipo de exposición, y sobre todo si se plantea la necesidad de medir,  son ¿qué?, ¿con qué?, ¿cómo?

En este artículo pretendemos dar unas orientaciones generales que, desde nuestro punto de vista como SPA, consideramos le podrán ser de utilidad en estos casos.

Si deseamos hacer mediciones que tengan fiabilidad y validez legal, debemos de utilizar siempre un aparato homologado y calibrado a tal efecto. Todas las mediciones se deben realizar, igualmente, siguiendo el protocolo de medida establecido en la ley.

El problema se nos plantea por la existencia en el mercado de gran diversidad de marcas y modelos de estos equipos, y la gran variabilidad de características. Esto hace que al final nos “perdamos” en la elección del equipo idóneo. Tampoco debemos dejar de lado la complicada interpretación y conocimiento de la normativa vigente que no ha sido transpuesta aún es España (Directiva 2013/35/UE sobre disposiciones mínimas de seguridad y de salud relativas a la exposición de los trabajadores a los riesgos derivados de los agentes físicos).

Sabemos que lo más importante es buscar un equipo que cubra el rango de frecuencias adecuado a los puestos y/o actividades donde podemos medir y evaluar (como por ejemplo: soldadura, procesos electrolisis, radiaciones emitidas por equipos (racks de telecomunicaciones, wifi, telefonía), radiaciones por paso de corriente eléctrica

(transformadores), estudios para lipoatrofias, etc..

La decisión de qué equipo para medir campos electromagnéticos (CEM) debemos elegir entraña gran complejidad, ya que requiere tener unos amplios conocimientos para seleccionar el instrumental que mejor se adapte a cada necesidad.

En función de sus características, los equipos pueden clasificarse en:

                Son los más utilizados por su fácil manejo, buena relación calidad precio.

Tienen mayor sensibilidad y necesitan un mayor tiempo para realizar la medida que los anteriores. Además no deberían usarse por técnicos sin experiencia previa en mediciones de CEM.

Por ello se recomienda acotar la búsqueda preferentemente a medidores de banda ancha.

Para la selección de un equipo de banda ancha deberá tener en cuenta los siguientes factores:

 Para ello, entre otros factores, deberá tener en cuenta si el puesto de trabajo se encuentra en situación de campo cercano o lejano:

 Para frecuencias por debajo 300 MHz las medidas normalmente se realizan en campo próximo, deben  medirse siempre las magnitudes de campo eléctrico y magnético por separado.

Por el contrario a frecuencias por encima de 300 MHz donde la longitud de onda es menor de un metro, como regla general salvo excepciones se pueden asumir condiciones de campo lejano por lo que es suficiente medir un solo campo, que casi siempre es el eléctrico.

Otra característica importante de las sondas es el tiempo que tardan en efectuar la medida (“tiempo de respuesta”). Es muy importante al medir señales pulsadas (p.ej.radares). En estos casos se debe utilizar sondas con respuesta FAST.

Así pues, se debe escoger una sonda ad hoc para cada medición. Por lo tanto sugerimos que se estudie detenidamente los puestos de trabajo en los que vaya a realizar mediciones y en función de la    información obtenida adquiera las sondas adecuadas.

Como paso previo a la medición,  recomendamos consultar la norma UNE-EN 50499 “Procedimiento para la evaluación de la exposición de los trabajadores a los campos electromagnéticos” que establece una relación de equipos y lugares de trabajo que cumplen los criterios de exposición a CEM y en que los que no es necesario realizar mediciones para asegurar el cumplimiento de la normativa comunitaria, entre estos se encuentran algunos como los citados anteriormente.

En resumen, existe en general una falta de información y conocimientos en esta materia, lo que está provocando una alerta preocupante en la sociedad, solo el paso del tiempo y los avances en la investigación en este campo irán acotando, conociendo y definiendo los posibles efectos sobre la salud del trabajador y del “público” en general.

Al igual que en otros casos abordamos por la disciplina de Higiene Industrial, no solo nos encontraremos con la dificultad de la selección del equipo de medición, sino que también es necesario un profundo conocimiento técnico de la materia que nos ayudará a discernir el camino correcto en todo ese proceso de evaluación.

 

Anna Puyalto

www.prevencionar.com